Todo empezó el día que descargué MiroFish.
MiroFish es una herramienta de inteligencia de enjambre: en lugar de hacerle una pregunta a una sola inteligencia artificial, pone a deliberar entre sí a muchos agentes con perfiles distintos, como si fueran las voces de una mesa de discusión. Me quedé un rato observando cómo esos agentes intercambiaban posturas y llegaban a conclusiones de manera colectiva, y se me ocurrió una conexión con un trabajo que ya venía desarrollando.
Desde hacía tiempo trabajaba con un método llamado ISM, que sirve para ordenar problemas complejos. La idea del método es sencilla de explicar: cuando una situación tiene muchos factores entrelazados, ISM ayuda a descubrir cuáles influyen sobre cuáles y los acomoda en un mapa jerárquico que vuelve la situación comprensible. El método se usa desde hace cincuenta años en sostenibilidad, salud pública, ingeniería y política educativa, entre muchos otros campos.
El problema de ISM siempre estuvo en su parte humana. Para construir uno de esos mapas hace falta reunir a un panel de diez o doce especialistas que evalúen, una por una, las relaciones entre los factores del problema. Coordinar a ese panel toma entre cuatro y ocho semanas, cuesta caro, y en temas donde los expertos están repartidos por el mundo a veces resulta imposible reunirlos. Ese cuello de botella deja fuera del método a muchísimos problemas que se beneficiarían de él.
Viendo deliberar a los agentes de MiroFish, pensé que esa mesa de discusión sintética podía ocupar el lugar del panel humano. Ahí arrancó FISMIRO.
Qué hace FISMIRO
FISMIRO conserva la lógica de ISM y reemplaza al panel de personas por un panel de expertos simulados, construidos con inteligencia artificial a partir de literatura académica real. Yo describo la situación que quiero analizar, y el sistema se encarga del resto:
Reconoce el problema. Lee la descripción y los documentos que le entrego, clasifica de qué tipo de problema se trata y extrae sus conceptos clave.
Reúne literatura real. Busca y descarga publicaciones académicas sobre el tema, que serán la base de todo el análisis.
Construye el panel. Identifica a los autores más relevantes del campo, lee sus publicaciones y arma expertos simulados que reproducen los enfoques y los límites de cada autor.
Genera los factores del problema. El panel propone las variables que componen la situación, descarta las repetidas y se queda con las más pertinentes.
Evalúa las relaciones. Cada par de factores se examina para ver si uno influye sobre el otro. Cuando el panel no se pone de acuerdo, los expertos debaten el caso y vuelven a votar con esa discusión sobre la mesa.
Entrega el mapa. El resultado es un mapa jerárquico de los factores y su influencia, con el razonamiento que respalda cada relación.
Algo que me importaba desde el inicio: cada paso queda registrado. Cualquier conclusión del sistema se puede revisar y rastrear hasta su origen, de modo que el mapa final no es una caja negra.
Para qué sirve FISMIRO
FISMIRO, resulta útil cuando se necesita ordenar una situación compleja y no se cuenta con el tiempo ni el presupuesto de un panel tradicional. Algunos ejemplos donde encaja bien:
Sostenibilidad y cadena de suministro. Mapear qué factores condicionan la huella ambiental de una operación logística y cuáles dependen de otros.
Innovación y transformación digital. Entender qué capacidades de una organización habilitan a otras dentro de un proceso de cambio, para decidir por dónde empezar.
Política pública y educativa. Estructurar problemas sociales con muchas causas entrelazadas, como el rezago educativo de una región.
Formulación de estrategia. Ordenar los factores que afectan un objetivo de mediano plazo y distinguir cuáles son palanca y cuáles consecuencia.
Investigación académica. Apoyar estudios que tradicionalmente exigen paneles de expertos, llevando la construcción del modelo de semanas a horas.
Dónde rinde mejor
Con el tiempo aprendí dónde confiar más en FISMIRO. Funciona con mayor solidez en campos donde el conocimiento relevante está documentado en la literatura: análisis de problemas sociales y técnicos, estrategia, política pública, sostenibilidad. En áreas donde el juicio experto descansa sobre todo en la experiencia práctica difícil de poner en palabras, como la cirugía o el pilotaje, conviene tomar sus resultados como un punto de partida exploratorio que después revise un especialista. Para esos casos el sistema incluye una etapa opcional de revisión humana, en la que un grupo reducido de expertos valida una muestra del modelo y ayuda a marcar sus zonas más confiables.
Hacia dónde va
Lo que empezó como una idea suelta frente a la pantalla terminó en un sistema que construye, en una fracción del tiempo y el costo habituales, modelos estructurados de problemas complejos, respaldados por literatura académica real y abiertos a auditoría. Sigue en evolución, y la dirección de fondo se mantiene desde aquel primer día con MiroFish: poner el análisis de problemas complejos al alcance de quienes antes no podían pagar el precio de un panel de expertos.