El cambio tan acelerado es frustrante.

El cambio tan acelerado es frustrante.

Llevo casi un año intentando aprender a programar en Python enfocado en las redes neuronales, dado que mis clientes requieren modelos de predicción más complejos que una simple regresión múltiple. Los avances que había logrado con los modelos que comencé a utilizar en la práctica se vieron abruptamente interrumpidos por una aplicación en la nube que resuelve de 8 maneras distintas lo que yo aprendí en un año. ¡Qué frustrante! Dediqué muchas horas al aprendizaje y ahora una solución lo resuelve de manera gráfica, sin programar y con un costo relativamente bajo.

Unos días después de haber superado el duelo, me he centrado en pensar que aprender esa nueva herramienta me puede llevar a resolver más problemas en menos tiempo, apoyar a más clientes con el mismo costo y menos esfuerzo, pudiendo aumentar mis ingresos. Ahora ya no siento la misma frustración que hace unos días, pero no puedo dejar de pensar que ejercitar la tolerancia a la frustración con respecto a la resistencia al cambio es la herramienta suprema que permitirá no quedarme obsoleto. Sin embargo, es paradójico, la sociedad actual se dirige a una reducción sistemática de la tolerancia a la frustración: ahora tenemos que esperar menos tiempo a que arranque una aplicación en nuestro celular porque son mucho más rápidos, ya no tenemos que encender las luces en nuestra casa con la incorporación de la domótica, la comida llega a casa en unos pocos minutos, ya no es necesario ir al supermercado, etc. Los emprendedores y las empresas se esfuerzan permanentemente por descubrir esos pain points o minúsculas frustraciones que se traducen en nuevas aplicaciones, actualizaciones o mejoras en el servicio, y esto nos lleva cada vez más y más a reducir el ejercicio de la frustración. Si lo pensamos bien, cada actualización tecnológica trae consigo una reducción de esa confrontación con lo que nos es ajeno. Las tecnologías se mimetizan o, al menos, se vuelven más intuitivas y al mismo tiempo más eficaces. Por eso digo que es paradójico, porque por un lado tenemos menos tolerancia a la frustración, pero por otro, es una habilidad que será cada vez más necesaria. ¿Lo percibes igual? Me gustaría conocer tu opinión al respecto.

Un comentario en “El cambio tan acelerado es frustrante.

  1. Mas que tolerancia a la frustración, me gusta el concepto de fortaleza emocional. Si la tecnología nos simplifica cada vez más las tareas, somos nosotros responsables de cómo responder a esa rapidez de resolvernos hasta el más mínimo detalle. Sin embargo, la toma de decisiones, las regulaciones y las formas de gobernanza en las empresas no van a un ritmo intuitivo; necesitas acuerdos y en algunos casos aceptar cierto nivel de riesgo, éste es el contrapeso a la rapidez en la que nos movemos..

    Me gusta

Replica a Yvette Astorga Cancelar la respuesta