La innovación es barata

La innovación es barata

Y si no me cree, calcule ahora mismo el costo de la no-innovación. Hay mucho más en el impacto de un producto que fracasa en el mercado de lo que se imagina. Dependiendo del cristal con que se mire o de la vara con la que se mida. Calcule el costo del desarrollo de los productos que no funcionaron en los últimos 12 meses en su empresa. Haga la sumatoria de los materiales de empaque sobrantes, la inversión en mercadotecnia incluyendo los descuentos efectuados para dar a conocer el producto, los grabados, los sueldos en proporción de las personas involucradas en el desarrollo incluyendo su seguridad social, las devoluciones, la promotoría que utilizó, el producto que regaló para llenar el canal de ese autoservicio. Esa sumatoria que llamaremos CF (costo de fracasar) ahora divídala entre las utilidades de la empresa tambien de los últimos 12 meses. ¿Cuánto representa? ¿Valdría la pena tomar en cuenta este indicador como la referencia de la NO-INNOVACIÓN?

Desafortunadamente las cosas no terminan ahí, hay muchas más repercusiones desde la lente de los intangibles. Por nombrar algunos: la desmotivación del equipo de desarrollo, la desconfianza que se genera en el cliente y su lapidaria frase de «sus productos no se venden» La erosión de las utilidades que también desaniman a los empleados de la misma organización porque ven disminuido el reparto de utilidades que por ley les corresponde, la pérdida de tiempo y de esfuerzo, la presión sobre el equipo de ventas que se siente obligado o peor aún se le exige dar resultados por productos que no vale la pena esforzarse, el retraso de los pedidos de productos que si se venden a causa de los malos productos que están atorados en el anaquel y un largo etc.

Afirmo que innovar es barato porque en la gran mayoría de las ocasiones, no se requieren grandes esfuerzos económicos para hacerse de lo necesario para implementar una filosofía o metodología que lo lleve a aumentar significativamente el porcentaje de bateo de los productos que lanza al mercado. Afirmo que innovar es barato porque es muchísimo más caro el costo de la no-innovación. El costo más grande de la transformación hacia la innovación continua es el cambio de hábitos, de políticas y de la introspección requerida para que el resultado sea significativamente mejor.

 

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